miércoles, 23 de junio de 2010

La Odisea de la Metamorfosis III


Hoy os presento la última parte de La Odisea de la Metamorfosis. Esta entrega comienza donde dejamos a Vanth Dreadstar en la primera parte.
Después de la destrucción de la Vía Lactea y su aterrizaje en la Galaxia Empírica, tras un viaje de cien mil años. Dreadstar en un ataque de rabia mata a Aknaton. Aunque en defensa del bueno de Vanth hay que decir que es el propio Aknaton, como último elemento de su plan maestro, quien provoca a Dreadstar y este cual toro de lidia entra al trapo y descarga toda su frustración y rabia en Aknaton. Por fin todo aquello que el destino había reservado para el Osiro ocurre. Como un designio más Aknaton muere y le revela a Dreadstar que en esta lejana Galaxia él encontraría su verdadero destino. Aknaton recibe a la muerte como una bendición, la única forma de librarse de tanta muerte y tanta culpa. Así se ve libre de su maldición. Un ser inmortal da la bienvenida a su propia muerte. Aknaton fue maldecido con su destino, un destino que cumplió hasta sus últimas consecuencias. Pero ese mismo destino es quien persigue a Dreadstar más allá del tiempo y del espacio. Aknaton descansa en paz pero la paz es un privilegio que no le está permitido a Vanth Dreadstar.
El destino es una constante en toda la historia, es una fuerza que persigue a nuestro protagonista, un héroe cuya misión no es una bendición sino una maldición. Cual Sísifo sus trabajos sólo sirven para que los dioses se rían de él y aumenten sus desgracias y penalidades.
Herido en cuerpo y alma Vanth vaga por los valles de Caldor su único deseo es que la muerte venga a buscarlo. Pero entonces el azar aparece de nuevo en escena.
El cuerpo agonizante de Vanth es encontrado por los únicos habitantes de Caldor. El pueblo gato, una pacifica raza de felinos antropomorfos resultados de un experimento fallido de crear un ejercito de supersoldados, que lo llevan a su aldea donde habita una Humana, una científica de la Instrumentalidad que investigaba las costumbre del pueblo Gato. Durante días la parca merodeó el cuerpo de Dreadstar pero después de días y noches de autentica agonía este se levanta como Lázaro de su tumba. Esa milagrosa cura hace sospechar a Delilah que Vanth no es un hombre ordinario.
Pronto Delilah le pone al día de los hechos que azotan la Galaxia Empírica. De cómo la guerra se esparce por los sistemas solares dejando tras de si un reguero de muerte y destrucción. Dos superpotencias. La Monarquía basada en el poder del Rey Nellor que extiende su dominio por la mitad de la galaxia y la iglesia de la Instrumentalidad. Una orden místico religiosa que domina la otra mitad de la galaxia. Esta formula de poder político religioso esta basado en el status que imperaba durante el renacimiento en la Europa de las luchas entre los reyes y los papas. Un conflicto que ha sido mantenido durante siglos y que ha convertido a esta guerra en la base de una economía que es la que sostiene a ambos regímenes. Si la guerra acabara los dos imperios se derrumbarían.
Pero Vanth hace oídos sordos a esa guerra, el ya ha visto demasiada sangre. Por fin el héroe encuentra su remanso de paz. En la vida simple de un simple agricultor Dreadstar encuentra su felicidad. Le da la espalda a los grandes conflictos. Desatiende su misión mesiánica para abrazar la simple vida de un granjero. Enamorado de Delilah vive años de felicidad.
Pero qué ocurre cuando miras a las alturas en una noche estrellada. Que puedes ver una estrella fugaz cruzar el cielo. Y eso es lo que vio Dreadstar, la luminosa estela de una nave espacial.
Sorprendido siguió el rastro de la astronave. Para descubrir quien conducía el bajel interestelar. Syzygy Darklock. El renegado obispo de la Instrumentalidad.
Allí Syzygy se convierte en el mentor de Dreadstar, de nuevo Vanth une su sino a un mago, tal y como hizo con Aknaton. Syzygy intenta que Vanth Dreadstar tome el manto del elegido aquel que acabará con la guerra entre las dos superpotencias.
Aunque Vanth queda fascinado por los conocimientos de Darklock, aunque desconfía de él con los anteriores precedentes que tuvo con la magia.
De nuevo la sombra de las Guerras de las Galaxias es alargada. Vant y Syzygy guardan muchas semejanzas entre Obi Wan Kenobi y Luke Skywalker. Y cmo vosotros mismos habréis supuesto también vemos que se completa la dualidad Artúrica de mago y caballero. Arturo y Merlín Vs Dreadstars y Darklok.
Pero Dreadstar no puede huir de lo que es y la muerte lo persigue se esconda donde se esconda. La Monarquía ataca Caldor y mata a todos los que encuentran incluido a Delilah. Y ya lo siguiente os lo podéis imaginar. La típica venganza lleva a Dreadstar a cumplir con los deseos de Darklock y acabar con la cruenta guerra.
Esta vez Dreadstar no se erige en el heraldo de la muerte, sino en el de la esperanza. Con una hábil maniobra acaba con el rey Nellor y hace que suba al trono el sobrino de este. Un hombre de paja que hace aquello que le manda quien mueve en las sombras las cuerdas, Vant Dreadstar.
Las fuerzas de La Monarquía se atrincheran en fortalezas espaciales con tal potencia de fuego que cualquier ataque es inútil. Esta táctica que utiliza La Monarquía ya fue utilizada por Francia en la línea Maginot durante la segunda guerra mundial. De esta forma la guerra llega a una pausa.
Aquí es donde acaba la Odisea de la Metamorfosis y comienza la serie de Dreadstar Co. una serie que nos explica el desenlace entre la lucha de Dreadstar y el Alto Señor Papal.
Una serie que tiene sus altibajos, aunque sus altos son comics de gran calidad a destacar los números dedicados al Origen del Alto Señor Papal y el otro dedicado al personaje de Sauce la telépata cibernética que se convierte en miembro del grupo que reúne Dreadstar para cumplir su misión.
Espero que estos artículos os animen a leer esta obra maestra del Gran Jim Starlin.
Una saga épica de las de antes.

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